La estadounidense aspiraba a medalla pese a que se lesionó la rodilla durante la última Copa del Mundo, pero una caída la deja en el hospital

La campeona olímpica Lindsey Vonn, estrella de los Juegos de Invierno que se celebran estos días entre Milán y Cortina d’Ampezzo, se ha roto en la final de descenso cuando aspiraba a una medalla pese a que se lesionó la rodilla izquierda durante la última prueba de la Copa del Mundo. La deportista ha dejado en silenci...

o las pistas cuando todos esperaban su gran regreso. Se marcha lesionada de los Alpes tras una bajada accidentada.

Se asomaba Lindsey Vonn a la vertiginosa pista de Tofane, summum de peligrosidad y belleza alpina donde los esquís surcan pendientes de hasta el 65% y se disparan, incontrolables, hasta los 140 kilómetros por hora, y la estación de Cortina d’Ampezzo contenía su aliento. No es un lugar cualquiera para la estadounidense, que a sus 41 años, una rodilla de titanio y la otra con los ligamentos recién destrozados, ha ganado doce pruebas de la Copa del Mundo allí, más que ningún otro deportista en la historia, hombre o mujer.

Sonrió allí por vez primera en 2004, cuando algunas de sus rivales aún no habían nacido, tras lograr con 19 años su primer podio mundialista. Allí testó sus piernas, y sobre todo su cabeza, el pasado viernes, donde, cauta tras la abrupta caída en Cras Montana (Suiza), su primer gran revés tras volver a la élite en 2024, terminó a algo más de segundo y medio del mejor tiempo en la primera sesión de entrenamientos. El sábado, ya con las sensaciones a tono y su carta medalla olímpica en el punto de mira, la de Minnesota marcó el tercer mejor tiempo, a solo tres décimas de su compatriota Breezy Johnson.