Es uno de los más importantes prestamistas de España y, para la Policía, un gran timador. Ha esquivado la cárcel en varias ocasiones, pero ahora una treintena de humildes familias lo acorralan en los tribunales

La lista de inmuebles del registro de la propiedad vinculados a Antonio Arroyo Arroyo, un prestamista de 72 años, es interminable. Son cientos, muchos en Madrid, pero también en Murcia, Cuenca, Lugo, Almería, Sevilla, Alicante, Segovia, Soria, Toledo. Más de 80 folios de listas de viviendas, tantas como sus presuntas víctimas. Después de más de

l="" title="https://elpais.com/ccaa/2017/04/21/madrid/1492771012_764273.html#?rel=listaapoyo" data-link-track-dtm="">una década saliendo airoso de pleitos, denuncias, detenciones y declaraciones contra él, que parecían caer en saco roto por prescripción del delito, por agotamiento de los afectados o incluso por su fallecimiento, estos días el “mayor estafador hipotecario de España”, “el estafador de los pobres”, parece sentir que no le llega la camisa al cuello.

Entra y sale de la Audiencia Provincial de Madrid a paso ligero, como siempre se ha movido él por los juzgados, con una carpeta en la mano derecha y el móvil en la izquierda, pero con un creciente gesto de preocupación. Pasa esquivo por delante de sus presuntos estafados, que no se quitan ni los abrigos, anclados en las sillas que hay frente a la puerta de la sala de vistas, incrustados en su asientos con la gravedad de una pesadumbre eterna, esperando a ser llamados a declarar. Apenas le reconocen, la mayoría solo le vio una vez, en los años de la crisis (entre 2008 y 2015), el día que firmaron el préstamo que les arruinó la vida.