El principal acusado asegura que sus exempleadas mienten al igual que los 29 presuntos estafados que perdieron sus casas o se arruinaron tras tratar con él
El juicio contra “el mayor estafador hipotecario de España”, también conocido como “el estafador de los pobres”, ha dado un vuelco este miércoles con la declaración de dos de las trabajadoras del principal acusado, Antonio Arroyo Arroyo, de 72 años, el prestamista procesado —junto a otros ocho de sus colaboradores— en la macrocausa que se sigue en la Audiencia Provincial de Madrid por una multitudinaria estafa. Ambas le han delatado y han dejado al descubierto su supuesta operativa del fraude.
“Me dio la instrucción de engañar a los clientes”, ha reconocido una de ellas. “Actué en connivencia con Arroyo contra personas vulnerables, siendo yo consciente de que les hacíamos firmar documentos elaborados y falsificados por él, en los que firmaban cantidades ante notario muy superiores a las que se les entregaban en metálico y que difícilmente iban a ser capaces de devolver en los seis meses que ponía”, ha asumido y le han delatado ante la sorpresa de la sala.
Antonio Arroyo ha estimado haber realizado “unas 1.100 operaciones” como prestamista en diez años, por lo que constan cientos de derechos hipotecarios vinculados a él y a sus empresas en el Registro de la Propiedad, ya que siempre establecía como garantía de devolución del préstamo la vivienda de sus clientes.






