Acusados y víctimas descubren la operativa del fraude del mayor prestamista de España en un macrojuicio. Unas actuaciones protagonizadas por intermediarios financieros en el escenario de unas notarías de Madrid

El juicio contra el “mayor estafador hipotecario de España”, el “estafador de los pobres”, ha dejado al descubierto la escenografía, la puesta en escena, los papeles y los actores protagonistas y secundarios de una presunta estafa multitudinaria dirigida y promovida supuestamente por Antonio Arroyo Arroyo, un afamado prestamista de 72 años. Por la sala, que ha presidido durante ocho intensas y extensas sesiones el magistrado José Luis Sánchez Trujillano, han pasado los 29 presuntos perjudicados y después el propio Arroyo, supuesto director de una suerte de “gran teatro” de la estafa, y todo su elenco, otros ocho acusados. Ha sido “el juicio del año” de la Audiencia Provincial de Madrid, aseguraba Trujillano antes de dejarlo visto para sentencia la tarde del pasado jueves.

“Yo seguí las instrucciones del señor Arroyo para engañar a los clientes, les vendíamos préstamos en cómodos plazos, pero les hacíamos firmar otra cosa, los perjudicados llegaron a venir a mi casa a pedirme cuentas, el señor Arroyo lo sabe, y sabe que tuve que cambiarme de domicilio, y ahora ha pretendido inculparnos a nosotras. Por eso he confesado. Lo he hecho libremente. Pido perdón a las víctimas por el daño que les haya podido causar”, resumió el viernes en su derecho a la última palabra María Antonia Muñoz, una de las dos intermediarias de las supuestas estafas que han delatado al “rey del dinero rápido”.