EL PAÍS accede a la declaración judicial del abogado Mario Pestaña, exdirectivo de Abengoa, que relató que el inspector jefe Óscar Sánchez “quería mandar dinero a Panamá”
Sentado en una pequeña sala de vistas de la Audiencia Nacional, el abogado Mario Pestaña esquiva durante cerca de 20 minutos las preguntas de la fiscal Antidroga. ¿Le han llevado dinero en metálico a su despacho? “Nunca”. ¿Se maneja con criptomonedas? “No, absolutamente nada”. ¿No le generaba ninguna duda la creación de empresas en Panamá, el tener que mover dinero allí y a Dubái? “A mí se me contrata para que yo regularice una situación íntegramente”, alega el letrado una y otra vez. El ministerio público acaba entonces su turno y el juez instructor Francisco de Jorge toma la palabra: “Para serle completamente franco, no me convencen sus explicaciones”, le reprocha: “Con lo cual, usted ahora tiene la oportunidad de dar más explicaciones y aclarar más cosas que a mí me puedan convencer o acogerse a su derecho a no contestar”. En ese momento, el silencio invade la sala durante cinco segundos, como prólogo de otros 40 minutos de interrogatorio.
Los investigadores sitúan a Pestaña en uno de los escalafones superiores de la trama de narcotráfico y blanqueo liderada por Ignacio Torán, un presunto capo de la droga asentado en España, y Óscar Sánchez, el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional detenido el pasado año con más de 20 millones de euros en efectivo en su poder (varios de ellos, emparedados en su casa). Los agentes, la Fiscalía y el magistrado consideran al abogado una especie de arquitecto de la “estrategia” para lavar las ingentes cantidades de dinero que obtenían de sus actividades ilícitas, mediante el “diseño” de las “estructuras societarias”. “Óscar Sánchez tenía mucha prisa en regularizar”, llegó a reconocer Pestaña al juez De Jorge en el interrogatorio celebrado tras su arresto, a cuya grabación ha tenido acceso EL PAÍS.







