El BCE quiere que el dinero se actualice a la economía digital y que los pagos dependan de empresas europeas en medio de las tensiones geopolíticas que dominan el tablero mundial

En la era digital, el dinero ha evolucionado. El gesto de abrir la cartera para pagar con billetes está dando paso a sacar el móvil del bolsillo. Acercar la pantalla del teléfono al terminal del supermercado, enviar dinero por Bizum a un amigo o introducir los datos de la tarjeta para comprar por internet se han convertido en actos cotidianos que reflejan la transformación del sistema financiero, pero esconden un cambio más profundo: quién domina los canales por los que circula el dinero. El Banco Central Europeo (BCE) no quiere perder peso en ese ecosistema ni que el dinero quede en manos de operadores privados y prepara uno de sus proyectos más ambiciosos para los próximos años,

ttps://elpais.com/economia/2023-06-28/bruselas-avanza-en-el-diseno-del-euro-digital-para-que-sea-compatible-con-el-efectivo.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2023-06-28/bruselas-avanza-en-el-diseno-del-euro-digital-para-que-sea-compatible-con-el-efectivo.html" data-link-track-dtm="">el lanzamiento del euro digital. Una actualización del dinero físico llamada a convivir con otros medios de pago en una guerra más política que tecnológica por el control del dinero del siglo XXI y que ha despertado el recelo tanto de la industria como de los legisladores.