La marca italiana, una leyenda del diseño de vanguardia, se renueva con este socio catalán en un movimiento inédito en el sector
En el sector del diseño de mobiliario son habituales los lanzamientos, los fichajes estrella y las colaboraciones entre marcas, diseñadores y artistas. Menos habituales son, sin embargo, noticias como la que se hizo pública a finales de enero: la empresa de diseño española Kettal ha adquirido la mayor parte de Driade, una de las editoras más míticas del design italiano. Se trata de un movimiento atípico. Aunque hay numerosos diseñadores españoles trabajando para marcas italianas, y viceversa...
, en el ámbito empresarial estas decisiones son mucho más raras. Especialmente porque Driade es toda una leyenda del diseño: es la casa que produjo los muebles revolucionariamente sencillos y ergonómicos de Enzo Mari, los desconcertantes pufs de Nanda Vigo o los sistemas modulares que supusieron un punto de encuentro entre el radical design italiano y los clientes.
Fundada en Milán en 1968 por Enrico Astori, su mujer Adelaide Acerbi y su hermana Antonia Astori, Driade nació en un período en el que el llamado diseño italiano estaba tomando forma. Junto con otras empresas coetáneas, fue líder en la transición de muebles elegantes o económicos a muebles de diseño. Contribuyó a la creación y al florecimiento de la cultura del diseño, trabajando en varios frentes: por un lado, abriéndose a la internacionalización de los diseñadores, trabajando con los autores más importantes de la escena creativa –Enzo Mari, Massimo y Lella Vignelli, Tokujin Yoshioka, Ron Arad, Nanda Vigo y muchos otros– y lanzando nuevos nombres, entre ellos un joven Philippe Starck, que en los años noventa llegaría a tener más de 90 productos en su catálogo. Por el otro, desde una perspectiva de producción, desvinculándola del know-how interno para activar colaboraciones con una amplia red de proveedores y fabricantes.






