La apuesta es por un carácter superlativo, con modelos formalmente muy atrevidos y extremos, colores desafiantes, tapizados excesivos y texturas provocadoras

Después de muchos años de sobriedad, las tendencias en el diseño de restaurantes, y en consecuencia de sus sillas, cada vez se están situando más en el extremo opuesto, con proyectos muy locos que exploran hasta dónde se puede llegar formalmente sin perder en comodidad, sobr...

e todo, en el caso concreto de los asientos. Superadas ciertas limitaciones, han aparecido propuestas con toda su estructura acolchada y tapizada, como si fueran pequeños sofás en versión individual. Asimismo, se ha recuperado el sillón club, reintroducido y adaptado a este nuevo contexto por su capacidad para aportar elegancia y confort. Por su parte, las sillas se mueven entre registros opuestos. Por un lado, se han vuelto gruesas y musculadas, como si su trazo hubiera sido puesto en negrita. Por otro, son tan finas y gráciles que casi parecen insectos.

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