La silla, creada por el cantante en colaboración con la firma holandesa Moooi, acumula tantas críticas como elogios. Analizamos el resultado con un experto

Parte escultura, parte santuario. Así reza en la página web de la firma holandesa de muebles Moooi su primera colaboración con el cantate Robbie Williams. Reducida por el momento a un solo asiento llamado Introvert Chair, es la primera incursión del británico en el mundo del mobiliario. Lo primero que llama la atención es el propio diseño del objeto, con una estructura curva y acolchada que, en palabras de sus creadores, hará sentir a quien lo pruebe como si recibiera un abrazo. ...

La mezcla táctil de alpaca, lana virgen y algodón que recubre el sillón con forma de crisálida refuerza esa función achuchable de esta pieza diseñada en un tono marfil con el objetivo de relajar el sistema nervioso. “Más que un simple asiento, Introvert Chair es un estado de ánimo. Uno que valora la introspección, los límites y el bienestar emocional. Te invita a ocupar espacio sin actuar. A reflexionar sobre ti mismo. A estar solo, pero nunca solo”, explican los creadores en la web.

Cada funda de la silla y el set adicional de cojines que acompaña al asiento están cosidos con una técnica tridimensional de acolchado que busca sorprender con un juego de texturas, volúmenes y luz que intensifica su mecanismo giratorio. Audaz, discreta o capaz de transmitir serenidad son algunos de los calificativos que acompañaron a su presentación, previa al lanzamiento físico que tendrá lugar estos días durante la edición de Miami Design 2025.