Miembros del partido denigran el trabajo que desempeñaba la exedil y la acusan de deslealtad por haber grabado conversaciones
El PP ha optado por una estrategia de ataque a la concejala de Móstoles que ha denunciado acoso sexual y laboral por parte del alcalde de la localidad, Manuel Bautista. Desde distintos ámbitos, el partido ha salido en tromba, tanto en ruedas de prensa como en mensajes por redes sociales, con una estrategia de deslegitimación que atañe tanto a aspectos personales como laborales y políticos. Critican actuaciones en las que la mujer denunció, dicen, conductas similares en un empleo anterior, cuando trabajaba en un colegio, aludiendo con ello a una forma de proceder para medrar en su carrera. De esta forma, Alfonso Serrano, número dos de Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Móstoles han tratado de desacreditar la actual acusación.
Lo han hecho en sendas ruedas de prensa. Respecto a lo laboral, Serrano ha cargado contra las tareas que realizaba la mujer en la alcaldía de Móstoles, de las que se quejó, ha dicho, “hasta la oposición”, señalando que el PSOE pidió su cese. Los socialistas criticaron que la exedil no dedicaba el suficiente tiempo a la concejalía por compatibilizarlas con otras privadas. En lo político, han acusado a la concejala de tener una actitud desleal con el partido por haber acudido a alguna de las reuniones con la grabadora encendida, la misma que ha servido para evidenciar las conversaciones en las que dirigentes de su partido la disuadían de no denunciar, incluso aludiendo al malestar que eso podría causar en su familia. Tales han sido los ataques que algunos hablan ya de un segundo caso Nevenka.






