El PP pasó de presionar a la edil para que no denunciara al alcalde a reprocharle que no lo hubiera hecho

Durante meses, una concejala del Partido Popular en Móstoles (Madrid, 214.000 habitantes) pidió a su partido que investigara lo que consideraba un caso de acoso contra ella por parte del alcalde del municipio, Manuel Bautista, de su mismo partido. No pidió una condena pública ni acudió de inmediato a los tribunales. Reclamó que se activaran los mecanismos internos previstos para estos casos y que se analizara su situación. El partido no abrió una investigación efectiva, su comité nacional de derechos y garantías archivó el caso sin avisarla, sin escucharla ni citar a sus testigos y el caso quedó enterrado. Cuando ha salido a la luz, esta semana, la respuesta del partido ha sido emprender una estrategia de desprestigio y acoso y derribo. Esta es la historia, en tres actos, de un caso que plantea, una vez más, lo que arriesga una mujer que decide denunciar estas situaciones.

Cuando Manuel Bautista emprendió el camino hacia la alcaldía de Móstoles en el otoño de 2022, se encontró con una afiliada del municipio a la que conocía del mundo educativo. Le propuso que echara una mano en el proyecto político que estaba construyendo, y ella se animó. Contaba con una formación académica sobresaliente y experiencia en la gestión de equipos. Bautista le propuso ir en las listas en un lugar destacado y ella se ilusionó con la idea de contribuir a mejorar su municipio.