Imagen de archivo de una manifestación convocada por el movimiento ciudadano 'Salvemos el mundo rural agredido' y respaldada por más de cuatrocientas entidades de la España Vaciada. EFE/ Fernando Villar
Luis Enrique Fácil |
Zaragoza (EFE).- La despoblación, un secular problema que afecta a las zonas rurales de España en general y de Aragón en particular, se ha introducido como un Caballo de Troya en el debate electoral que preludia a las elecciones del próximo 8 de febrero, conscientes los partidos de que el voto rural puede inclinar una balanza.
En un escenario electoral en el que los grandes partidos han convertido Aragón en un banco de prueba de cara a unas generales, la despoblación se presenta una vez más como un desafío estructural complejo y caracterizado por un imparable proceso de envejecimiento de sus habitantes, que no se detiene y que carece de relevo generacional, un crecimiento natural negativo y una creciente tendencia de la población a concentrarse en Zaragoza.
En un territorio poblado por 1,3 millones de personas, la mitad de las cuales viven en la capital aragonesa, y en el que un 28 % de sus municipios tienen menos de 100 habitantes, los servicios públicos básicos y la falta de opciones de vida son los principales factores que provocan ese goteo perpetuo del éxodo de los pueblos a los ciudades.














