Al destruir el poder blando de Estados Unidos, el supervillano destruye los pilares de un país que ya no sabe qué es, pero que empieza a despedirse de la democracia
La imagen del fin de la democracia en Estados Unidos es la de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años que llevaba una mochila de Spiderman y fue sacado a la fuerza del garaje de su casa en Minneapolis el 20 de enero y llevado a un centro de detención de inmigrantes. La mochila con el superhéroe que crearon a pr...
incipios de la década de 1960 Stan Lee y Steve Ditko, de Marvel, reverbera el poder blando de Estados Unidos. Trump está destruyendo el poder que ha influido y moldeado el imaginario de personas de todas las edades en gran parte del mundo, entre los cómics, las películas de Hollywood y, más tarde, también las series. Al atacar uno de los pilares que sostenían la identidad de “América”, aniquila el propio país.
Es obvio que la “realidad” era mucho más compleja y que el poder duro se ejercía ampliamente: la guerra de Vietnam nunca nos dejará olvidarlo, al igual que las dictaduras estimuladas y en parte financiadas por Estados Unidos en América Latina. Pero es innegable que ese pilar se fue corroyendo por dentro y que, con Trump, se está destruyendo por completo. La desintegración de los imaginarios que sostienen una nación puede ser más aniquiladora que las bombas, y las consecuencias son incontrolables.






