La UE ha recortado sus presupuestos en salud y ha diluido la batalla contra los tumores en sus políticas

La salud se convirtió en una de las prioridades de la Unión Europea tras el estallido de la pandemia de covid. En 2021, la Comisión aprobó el Plan Europeo de lucha contra el Cáncer, una de las enfermedades que acapararon buena parte de la inversión ―4.000 millones de euros― al ser la mayor causa de mortalidad en el continente, que con un 10% de la población mundial acumula el 25% de los casos ―debido sobre todo al envejecimiento―....

Pero la inestabilidad global y la priorización de las políticas de defensa han dejado a la salud en un segundo plano: los presupuestos han caído, y el cáncer ya no aparece entre las prioridades.

El programa EU4Health, cuyo desarrollo iba de 2021 a 2027, sufrió el año pasado un recorte de un 20% a los 5.300 millones de euros que había presupuestados. Y, en el siguiente marco financiero (2028-2036), el cáncer desaparece como un capítulo específico. La propuesta que hace la Comisión ―pendiente de ratificar― quita su autonomía a los fondos destinados a salud, que quedan diluidos en un fondo general de competitividad.

Esto significa que el cáncer deja de tener una cuota presupuestaria identificable: su financiación depende más de prioridades macroeconómicas y geopolíticas que de criterios estrictamente sanitarios, y los proyectos deben vestirse como competitividad, innovación o preparación para ser financiables.