El equipo de Pascual, sometido durante tres cuartos, firma un ‘sprint’ final que por poco le alcanza (78-82). Noche aciaga con las derrotas del Madrid, Valencia y Baskonia
Cuando el ahora entrenador del Fenerbahçe Sarunas Jasikevicius pisó el parqué -último en traer un título al Palau, la liga de hace tres cursos ante el Madrid-, la afición se entregó a una ovación cerrada, al punto de que el técnico, visiblemente emocionado, se llevó la mano al pecho y devolvió los aplausos. Tiempos pretéritos mejores y que la crisis económica del club, derivada por el derroche del expresidente Josep maría Bertomeu y la exigencia del Fair Play financiero, además de las altas pretensiones del lituano, rompieron el hechizo, un adiós que desde entonces ha completado de sinsabores al club, de vacío con Grimau y después con Peñarroya; ahora focalizado en recuperar el rumbo con Xavi Pascual. Pero el equipo ni empieza ni acaba, ya con cuatro derrotas de carrerilla (Tenerife y Murcia en la liga; Olympiacos y Fenerbahçe en Europa), por más que este Barça se empeña en bramar que puede competir contra cualquiera. Incluso con el todopoderoso Fenerbahçe (78-82).
Como le ocurriera en el último envite europeo contra el Olympiacos, el Barça palideció de buenas a primeras frente al desfile de brillantes rivales, toda vez que en el Fenerbahçe no hay jugador mediocre. Así, de tembleque fácil ante contrincantes con más caché, el equipo azulgrana se encasquilló desde la periferia -1 de 8 triples para empezar- y se precipitó en las entradas a canasta, en ocasiones bien tapados los pasillos y en otras por el síndrome de la muñeca torcida. Una rémora explicada con dos palmeos en seis minutos y medio (ambos de Vesely) que se convirtió en una sucesión de cachetazos, primero de Horton Tucker -que se llena las manos de puntos como si nada, como quien se preparara despreocupado una tostada con mermelada- y después de Biberovic y Baldwin, dos francotiradores que explicaron por qué el conjunto turco es el mejor desde la línea de tres. Un abrasivo 14-29 que ponía al Barça contra las cuerdas como aperitivo.






