El equipo de Pascual aplasta al Bayern (95-69) en una noche cargada de emoción y se mete en el ‘play-in’ de la Euroliga

Había dos partidos esta noche en el Palau Blaugrana. Uno en la cancha, con el Barça jugándose la vida en la Euroliga. Otro en las gradas, y en los corazones de una afición que no había olvidado lo que le debe a Svetislav Pesic. Y los dos los ganó el Barça.

Antes del salto inicial, el Palau se detuvo. El vicepresidente Rafael Yuste entregó al técnico serbio una fotografía enmarcada con el mensaje “¡Gracias, Sveti!”, y la afición respondió con una ovación larga, sentida, de pie. Pesic, visiblemente emocionado, levantó las manos al techo del pabellón y se llevó la mano al pecho. Casi 77 años, 46 sobre los banquillos, una figura que no necesita presentación. En la pista estaban presentes los dos campeones de Europa del Barça, los de 2003 y los de 2010, para arropar al hombre que encendió la primera llama.

Después, el baloncesto mandó, como siempre ha querido Pesic. Y el Barça no tardó en dejar claro que esta noche no había margen para la nostalgia. Los azulgrana arrancaron con demasiadas pérdidas y el Bayern, sin nada que perder y con el desparpajo de quien juega liberado, se aprovechó para adelantarse en el marcador (7-12 en el minuto 7). Pero el equipo de Pascual no perdió la calma. Agarrado a Clyburn, Brizuela y un Youssoupha Fall que lleva semanas siendo el gigante que nadie esperaba, el Barça fue ganando terreno hasta colarse por delante en la última jugada del primer cuarto (20-19).