Marinado durante 12 horas y rebozado a mano: así se elabora la joya de Popeyes®. Una receta auténtica que demuestra que la calidad no se negocia, se disfruta. No hay más secreto que el mimo con el que se prepara el pollo al estilo Luisiana, para disfrutarlo en el restaurante o en casa
En los últimos años, han cambiado muchas cosas en nuestra forma de consumir. En un entorno acelerado como el de hoy, cada vez es más habitual buscar (y encontrar) productos y servicios diseñados para cumplir con lo justo, a partir de procesos simplificados y menos atención al detalle. Una tendencia que ya se conoce como cutrificación. No hace falta mirar muy lejos para detectarla: móviles que ya no incluyen cargador ni auriculares, aerolíneas que cobran por llevar equipaje de mano... Todo se estandariza, todo parece responder a la misma lógica: hacer y ofrecer lo justo. Son cambios pequeños, pero repetidos, que terminan dejando una impresión clara: la calidad y el detalle se diluyen poco a poco.
Frente a esa tendencia, Popeyes® sigue apostando por hacer las cosas bien, con método y sin atajos. Una filosofía resumida en su lema Así sí, así yes, que reivindica la filosofía de la compañía: la calidad no se negocia. Desde su llegada a España en 2019, Popeyes® ha construido su propuesta alrededor de un proceso muy concreto para elaborar su pollo cajún.






