La física madrileña de solo 34 años revoluciona el mundo de la computación con un sistema que salva los límites del crecimiento de cúbits
Según la leyenda, quien deshiciera el imposible nudo del carro de la antigua ciudad de Gordio (a unos 100 kilómetros de la actual capital de Turquía) estaba llamado a conquistar Asia. Alejandro Magno lo cortó con su espada. Al igual que sucedió en la que fuera capital de Frigia, en la tecnología, un planteamiento aparentemente simple puede desenmarañar un complejo problema que frena avances fundamentales. El
oximo-mayor-avance-cuantico-llegara-en-cinco-anos.html" data-link-track-dtm="">nudo gordiano de la computación cuántica es que cada cúbit (la unidad de información de esta tecnología, como lo es el bit en informática clásica) que se incorpora al procesador supone un desafío científico porque su vulnerabilidad ante cualquier interferencia (conocida como ruido) reduce, limita o anula su exponencial capacidad de cálculo.
Carmen Palacios-Berraquero, física cuántica nacida en Madrid hace solo 34 años y directora y fundadora de Nu Quantum en 2018, a partir del laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, donde culminó su formación, ha deshecho el nudo gordiano cuántico con un planteamiento aparentemente fácil: interconectar en un sistema coordinado y simultáneo el procesamiento cuántico de computadores menores, menos susceptibles a los fallos y al ruido, en vez de crear un ordenador gigante y complejo que tenga que operar a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273.15 °C) en toda su estructura. Como disponer de diez personas trabajando como si formaran un único cerebro, en vez de diez mentes pensando por separado que tienen que ponerse de acuerdo o buscar una sola materia gris equivalente a la suma de las diez.







