El estadounidense, figura icónica y hoy comentarista, analiza el relevo técnico del número uno, su evolución y la campanada de Djokovic, el obstáculo en la final (9.30)

John McEnroe (Wiesbaden, Alemania; 66 años) tiene una debilidad. Y así es él, no se puede contener: “Todo el mundo sabe que el juego de Alcaraz me entusiasma”. El estadounidense, tenista de culto, también rompió en su día reglas y moldes, y disfruta ahora del talento vertiginoso del número uno actual, quien finalmente no tendrá enfrente en la final de este domingo (9.30) a Jannik Sinner, sino al legendario Novak Djokovic. En todo cas...

o, se rinde ante el nuevo binomio: “Van muy rápido”. Estos días ejerce de comentarista de Eurosport y HBO Max, que ofrecen en exclusiva el Open de Australia, y saca tiempo para responder amablemente al cuestionario de EL PAÍS.

Pregunta. ¿Hasta qué punto considera más o menos arriesgada la decisión de Alcaraz de prescindir de Juan Carlos Ferrero?

Respuesta. Hay mucha gente hablando sobre ello. Ferrero estuvo muy implicado durante muchos años, pero Carlos ha optado por el cambio y seguro que detrás hay una razón de peso. A este tipo de jugadores tan buenos como él, la mayor parte de las cosas que se les dice ya las saben; a medida que avanzan los partidos están procesando cosas constantemente en su cabeza. La información que reciben desde el banquillo sirve, sobre todo, para mantenerlos en el estado mental adecuado: concentrados, intensos y preparados para cualquier situación.