La falta de puntería hizo que los de Flick tardaran más de una hora en resolver el partido frente a los ilicitanos
El Barça tardó más de una hora en finiquitar un partido que pudo resolver mucho antes del descanso en el expectante Martínez Valero. Los azulgrana se cansaron de fallar goles en un encuentro cuesta abajo por la condescendencia del Elche. La falta de tensión confundió al equipo de Flick, torpe en las dos áreas, también en la suya, como ya suele ser habitual, incapaz de ajustar las marcas y arropar a Joan García. La contienda parecía tan fácil que el Barcelona jugó con fuego durante un buen rato hasta que llegó el 1-3 después de la mediación de Lamine, el jugador que marca las diferencias en cada cita del líder de la Liga.
Flick insistió con Fermín y Olmo como volantes mientras De Jong se situaba como mediocentro y Eric García reculaba a la demarcación de central para mezclar con Cubarsí. Una formación muy ofensiva, rematada por Ferran como falso delantero centro, y nominalmente la mejor en ausencia todavía de Pedri. Casadó se ha convertido en suplente y el entrenador administra mucho los minutos de Bernal. Aunque no renuncia a la posesión, el centro del campo es a menudo una zona de paso más que de creación en un momento en que el juego es absorbido sobre todo por Lamine. El extremo evidenció su excelente momento de forma nada más tocar la pelota después de un pase profundo de Olmo. Iñaki Peña se quedó a media salida y habilitó el regate y el tiro del 10 del Barça.






