El equipo de Flick, remolón en la primera mitad, se soltó en la reanudación gracias al intervencionismo de Lamine, que anotó un precioso tanto junto a el de Lewandowski y al de Marc Bernal
El Barça resolvió un encuentro de tantos, ya muy visto en el Camp Nou, partido por la mitad, tedioso en el primer tiempo y vibrante y resolutivo en el segundo, como si el Mallorca fuera el Oviedo o el FC Copenhague. Al equipo azulgrana le cuesta romper a jugar en los encuentros aparentemente sencillos, sin que se sepa muy bien si está muy fatigado o aguarda citas más exigentes, y no solo concede momentos de suspense, sino que da protagonismo a futbolistas ambiciosos como Jan Virgili. Hasta que media el descanso y entonces ante las dudas marca la diferencia con auténticos golazos a partir del intervencionismo de Lamine, un fuera de serie que ha aprendido a regular sus esfuerzos a los 18 años.
Marcó el virtuoso Lamine de manera sorprendente por la sequedad del tiro y también Marc Bernal, autor de un tanto extraordinario por la potencia en la conducción de campo a campo, los recortes, el regate y la afortunada puntilla, fuera del alcance de Leo Román, que ya había cedido ante el oportunismo de Lewandowski. El tanto de Bernal fue recibido con especial jolgorio por lo bien que le sentará al muchacho, que ha estado largo tiempo lesionado, y porque para entonces los azulgrana formaban con Casadó, el propio Bernal y el debutante Tommy Marqués. Tres medios de la Masia en el último partido de Laporta en el palco antes de dimitir este domingo y presentarse a las elecciones del 15 de marzo.






