La falta de puntería y de presión sincronizada redundan en la ausencia de juego en el Barça de Hansi Flick
El Barcelona de Flick es un equipo que se explica por sus goles más que por su juego, negado en el Metropolitano (4-0) y desafortunado en Montilivi (2-1). También perdió en Anoeta, el Bernabéu y el Sánchez Pijuán, así como contra el PSG porque solamente marcó un tanto, mientras que se quedó a cero en Stamford Bridge ante el Chelsea. Los azulgranas solo han cedido dos empates, contra el Rayo e...
n Vallecas (1-1) y en Brujas, un partido que por el resultado (3-3) remite precisamente a muchos de los disputados la temporada pasada, cuando ganó la Liga, la Copa y la Supercopa y fue eliminado en las semifinales de la Liga Champions por el Inter en Milán: 3-3 y 4-3.
El cambio del año pasado al actual se explica por factores individuales y colectivos, esclavo como es el equipo de las expectativas propias generadas por su condición de campeón, y también del mayor conocimiento que tienen los rivales para atacar el plan de Flick. La propuesta del técnico avala el intercambio de goles y por tanto exige a sus futbolistas que sean efectivos en las áreas, sobre todo en la contraria, circunstancia que no se dio contra el Girona ni ante la Real. El Barça acusa sobre todo las lesiones que han impedido la continuidad de la resolutiva delantera que formaron Lamine, Lewandowski y Raphinha, el jugador que mejor expresa el fútbol que pretende Flick.






