Los problemas de los rojiblancos se extienden de la hierba a la moqueta
Una crisis que se extiende desde el banquillo y el plantel hasta la dirección deportiva de Mateu Alemany se ha instalado en el Atlético. En tres días, el conjunto rojiblanco ha perdido con el Bodo Glimt y no ha sido capaz de imponerse al Levante, contra el que firmó un triste empate a cero en su peor partido de la temporada. Otro paso atrás en su intención de mantenerse vivo en la pelea por la Liga. No jugó a nada el Atlético. Que solo se acercara al gol en acciones a balón parado, salvo una última de Julián Alvarez, describe la crítica situación que atraviesan Simeone, sus futbolistas y también su flamante nuevo director de fútbol.
A dos días del final del mercado, el entrenador sigue esperando refuerzos y el dirigente que el entrenador resucite al equipo. La conmoción cerebral de Sorloth y la lesión muscular de Barrios, sumadas a las bajas de Giuliano y Griezmann, no hicieron más que acrecentar la sensación de desamparo futbolístico y ejecutivo que nubla el futuro de equipo. Ni los que salieron de inicio, ni los que entraron para tratar de arreglar el horrendo partido marcaron diferencias. Y este también es un problema general e individual del que el Levante sacó tajada. Ha optado la dirigencia del club valenciano por el atrevimiento de un entrenador que también mira la cantera para intentar la salvación. La apuesta es valiente y, de momento, no le va mal.






