En solo dos jornadas, las alarmas se han disparado en el Atlético. Una derrota en Cornellá y el empate de anoche ante un Elche descarado para no rajarse cuando encajó el tempranero gol de Sorloth y rehacerse para responder rápido con el tanto de Rafa Mir. Un varapalo para un proyecto que ya se ha instalado en el agobio y en la sobrepresión cuando nadie lo esperaba. La incapacidad para apenas generar ocasiones en el segundo tiempo es un debe grande para Simeone y sus futbolistas.

Se destapó el Atlético muy vertical e hincando el diente en esa presión adelantada que trata de instaurar Simeone. Una propuesta muy atractiva para una hinchada que reclama revoluciones y fútbol visceral. No pareció arredrarse el Elche ante esa salida incisiva del anfitrión. No se traiciona Eder Sarabia, dispuesto a jugarse a todo o nada la permanencia de su equipo con la pelota como gran referente para controlar los partidos. El meta Dituro, jugando como casi un central más a cuarenta metros de su portería para participar en la salida de balón es una muestra palmaria de los riesgos que asume Sarabia. Y en ese caminar por el alambre se descubre una pradera a la espalda de sus centrales. La detectó muy fino Hancko para apreciar un desmarque afilado de Sorloth. El noruego cruzó su toque de izquierda para superar la salida desesperada de Dituro. Primera ocasión y primer acierto de Sorloth, necesitado siempre de reforzarse con goles para descolgarse la etiqueta de revulsivo goleador a la que parece condenado. Este sábado jugó por la ausencia de Baena, lesionado para un par de semanas. El tanto no encogió el atrevimiento del Elche.