Julián Alvarez falla un penalti y el tanto de Gallagher, con diez en el campo por la expulsión de Sorloth, no fue suficiente para superar al Mallorca
La falta de gol, un gigante Leo Ramos bajo palos y el oportunismo del gladiador Muriqi condenaron al Atlético al empate en Son Moix. El tercero en cinco jornadas que le alejan a nueve puntos del líder Real Madrid. Jugó bien el equipo de Simeone, dominador desde la pelota, pero con la mirilla desviada. Nadie representó más esa negación ante el gol que Julián Alvarez, que falló un penalti en el ecuador del primer tiempo y una clara en el segundo.
Acuciado por la necesidad de no descolgarse más de la cuenta, el Atlético salió con la intención de ser el único dueño del balón y por ende del partido. Se juntaron los futbolistas alrededor de la pelota favorecidos por la presencia de Koke. El capitán parece ser el único centrocampista de Simeone que mantiene la posición y que tiene claro cómo dinamizar las circulaciones. El principal beneficiado de la presencia de Koke es Barrios. El de Moratalaz se libera de responsabilidad como ancla y puede poner su tranco y su pie para conectar con los jugadores de banda y con los delanteros. Un derechazo suyo, seco y desde fuera del área ya mostró que la tarde iba ser de Leo Román. El meta no se tragó el bote traicionero de la pelota y la palmeó contra el poste.






