Este Atlético no se sostiene. Como ante el Espanyol y el Elche se puso por delante y cedió su segundo empate consecutivo. Dos puntos sobre nueve contando la derrota inicial de Cornellá, que visto lo visto ha hecho mella y ha engendrado a un entrenador que no acaba conformar un equipo fiable para derrotar a conjuntos destinados a priori a la parte media o baja de la tabla. Cuatro goles en contra y tres a favor. Ni se sostiene ni se reconoce a este Atlético.

Nada refleja la confusión y la falta de operatividad ofensiva como su estrella. Julián Alvarez no solo está peleado con el gol, también con la pelota. Baja a zonas intermedias hastiado de que no le lleguen balones limpios y cuando se empeña en organizar el ataque o lo desorganiza o pierde la pelota. Simeone le cambió en el tramo final ante su decepcionante actuación y esta vez mantuvo a Sorloth hasta el final. Tampoco dio resultado ante un Alavés gremial y ordenado, encantado con un arranque de fútbol trabado y exceso de faltas tácticas.

Se puso por delante el Atlético antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora con un gol acorde con el fútbol fricción que se imponía. El tesón de Giuliano para internarse hasta la línea de fondo, centrar, ganar un par de rebotes en el área y ligar un tiro raso con la izquierda, su pierna mala. Una buena resolución para un jugador que debe confirmar su explosión de la temporada pasada. Le vendrá bien el tanto para ello.