La pensadora congoleña-francesa, referente del pensamiento africano, cree que EE UU está desmantelando la lucha por la igualdad en el país

Tras 15 años en el mundo académico, la filósofa Nadia Yala Kisukidi (Bruselas, 47 años) está considerada como uno de los referentes del pensamiento africano contemporáneo. Es autora, entre otros, de Dialogue transatlantique (diálogo transatlántico) y del ensayo Bergson ou l’humanité créatrice (Bergson o la humanidad creadora). Ha editado el volumen Afrocentricités (afrocentricidades) y escribe en el volumen Colonisations. Notre histoire (colonización, nuestra historia. Ninguno de sus libros ha sido traducido al español). En la actualidad enseña literatura francesa y pensamiento crítico en la Universidad de Nueva York (NYU), ciudad adonde llegó hace un año con su pareja y su hija, sin decidir aún cuánto tiempo se quedará.

Hija única de un congolés exiliado durante la dictadura de Mobutu Sese Seko y una franco-italiana, la infancia de esta filósofa congoleña-francesa estuvo marcada por los sentimientos ambivalentes que le produjo la diáspora en su padre: el deseo persistente de volver y la conciencia de que ese regreso, muchas veces, nunca llega a materializarse. Para Kisukidi, quienes viven en la diáspora tienen un don divino, el de vivir en dos lugares a la vez, mientras que su esencia está ligada a un lugar físico distinto al que habitan. Creció creyendo que volvería al Congo con su familia al acabar el régimen dictatorial, pero aquella idea terminó por desvanecerse con la muerte de su padre. De esa experiencia, que concentra la complejidad de la diáspora y un retorno que constantemente se pospone, hablará en su próximo libro, que se publica este año en Francia.