En los 2000, un grupo de afrocolombianos luchó en Washington para que los negros llegaran al Gobierno de su país. Ahora, los colectivos de mujeres negras marcan el camino de la inclusión política. Tras siglos borradas de la historia, quieren que su presencia signifique mejoras para los históricamente excluidos
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Han pasado más de tres años —que a veces se sienten como siglos—, pero cuando el pasado 7 de agosto de 2022 Francia Márquez tomó posesión en la Plaza Bolívar de Bogotá como vicepresidenta de Colombia, América Latina estaba grabando en el libro de su historia un momento clave en la lucha por la inclusión. Por primera vez en más de 500 años, desde que fueron traídos a la fuerza los primeros barcos con los millones de africanos que fueron esclavizados en América, una de sus descendientes alcanzaba una cima política en un país donde se estima que más del 20% de la población es afro. Ataviada con un vestido de tejido wax de estampados azules y naranjas de un diseñador del Pacífico, y unos pendientes dorados con la silueta del mapa de Colombia, la lideresa medioambiental y social que hizo campaña en nombre de los nadies, los históricamente excluidos, juró su cargo ante Dios, el pueblo y sus ancestros. “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, proclamó, y la plaza la ovacionó.






