Un grupo de 15 latinoamericanos fue deportado a la nación centroafricana, que recibe por primera vez a migrantes de terceros países enviados por la Administración de Donald Trump

Jorge Cubillos, un colombiano de 42 años, estaba incrédulo ante lo que le decían los agentes del ICE. Después de estar más de tres meses detenido por el servicio migratorio de Estados Unidos por una orden de deportación en su contra, los agentes le dijeron cuál sería el desenlace: la República Democrática del Congo (RDC), una nación del centro de África que pactó con la Administración de Donald Trump recibir de manera temporal a migrantes de terceros países expulsados por Washington. “Esos meses de encierro enseñan a ser fuerte, pero en ese momento me derrumbé. Pensé en mis hijos y me puse a orar. Íbamos encadenados a un país que no conocemos y que está al otro lado del mundo. Nunca pensé que iba a conocer África en estas circunstancias”, cuenta Cubillos por teléfono desde Kinshasa, la capital congolesa que, desde el viernes y de manera improvisada, se ha convertido en su residencia.

Cubillos es uno de los 15 latinoamericanos deportados a la RDC, en el primer grupo de migrantes expulsados por Trump a este país de más de 115 millones de habitantes. Kinshasa anunció el pasado 5 de abril que comenzaría a recibir a grupos de deportados este mismo mes y que los acogería de manera temporal, en una campaña pagada completamente por Washington. Es el último país africano en llegar a acuerdos similares con la Casa Blanca, tras Ghana, Camerún, Guinea Ecuatorial, Sudán del Sur o Esuatini. El Congreso estadounidense estimó hace unos meses que la Administración se había gastado hasta 40 millones de dólares en estos acuerdos, en promedio más de 130.000 por persona deportada.