La autora, premiada internacionalmente, publica una saga familiar con el despertar feminista de una adolescente africana como telón de fondo

La cita es en la estación de tren de Mánchester, la ciudad en la que vive Jennifer Nansubuga Makumbi (Kampala, 58 años). En la calle hace un frío polar, que se cuela también en el vestíbulo donde espera sonriente la escritora ugandesa, enfundada en una chaqueta de borrego color crema. Los paneles de la estación anuncian trenes que circulan por el norte de Inglaterra y unen ciudades grises por los nubarrones, pero también por la mugre que se acumula en estas urbes asoladas por las desigualdad y que, según Makumbi, sus compatriotas africanos ni imaginan que pueden existir. “Occidente ha estado en posesión de la pluma y el micrófono y ha reflejado solo su belleza en la literatura y el cine”, dice en alusión de los distintos estereotipos que pesan sobre África y sobre Europa.

En una cafetería de la estación, Makumbi conversa durante más de una hora sobre el feminismo que retrata en La Primera Mujer (Deleste), la novela en la que distintas generaciones de ugandesas ensayan estrategias para sobrevivir a un patriarcado que amenaza con asfixiarlas. Tejen alianzas y también se enfrentan entre ellas, en una historia repleta de grises.