La escritora regresa tras 12 años de silencio con una novela competente protagonizada por cuatro mujeres que pasan revista de su vida durante la pandemia

Ha habido que esperar 12 años y una pandemia poder leer la esperada novela de Chimamanda Ngozi Adichie. La escritora nigeriana cuyos textos corea Beyoncé y admira Angela Merkel, ha regresado con un relato coral, a cuatro voces, todas ellas de mujeres. La mirada es inequívocamente femenina no solo porque sean ellas las que narran su historia en primera persona, sino por lo que cuentan y por cómo lo hacen.

En las 500 páginas de Unos cuantos sueños, Chiamaka, Omelogor y Zikora, tres jóvenes africanas de clase media-alta, pasan revista a su vida durante la pandemia y hablan con desgarro de sus deseos y contradicciones, pero sobre todo de sus relaciones con unos hombres que, en el mejor de los casos, no están a la altura. A ratos, es un libro difícil, en el que abunda el maltrato, protagonizado por mujeres atrapadas en relaciones tóxicas, que se dicen a sí mimas que no es para tanto, que ninguna pareja es perfecta.

La cuarta, Kadiatou, es una camarera de hotel que un día, al abrir la puerta de la habitación que le tocaba limpiar, se encuentra con un tipo mayor, desnudo, que le fuerza a hacerle una felación agarrándola del pelo. ¿Se acuerdan del caso de Dominique Strauss-Kahn? Adichie lo rememora, dando la credibilidad que los tribunales de Nueva York no le dieron a la víctima.