Imbuido de espíritu místico, el muy pagano Jorge Parra ha sido el encargado de pintar la capilla de la casa alcarreña del interiorista Luis Puerta
Un resbalón, y Jorge Parra (Madrid, 35 años) podría haber acabado en el cielo jugando partidas de damas con Fra Angelico. El autor de lo que él mismo ha bautizado como “la Capilla Parrina” había pintado muchos murales antes (primero por afición en su casa de
z-la-ciudad-predestinada-a-sitio-real-y-universal.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/2023-11-10/aranjuez-la-ciudad-predestinada-a-sitio-real-y-universal.html" data-link-track-dtm="">Aranjuez y luego por encargo en restaurantes y hoteles), pero ninguno de temática religiosa, ni de un tamaño tal que le obligara a encaramarse a una elevadora. “Pensé que de caerme y abrirme la cabeza al menos me harían santo”, bromea el artista por teléfono. “Al fin y al cabo, estaba pintando a Dios”.
Construida en el siglo XVIII y abandonada durante décadas, la capilla fue el oratorio que Juan de la Plaza Solano, secretario de hacienda de Felipe V, mandó construir en su palacio de Tendilla, uno de los pueblos de La Alcarria. La ha restaurado, al igual que el resto del lugar, el interiorista madrileño Luis Puerta, dueño de la casa desde hace ocho años, y gracias a eso y a los conciertos de música barroca que suele celebrar allí en septiembre y octubre, ahora los vecinos vuelven a poder disfrutar de ella. “Está consagrada y tanto el fundador de la casa como su hermana están enterrados allí”, explica el interiorista en una conversación aparte. “Antiguamente albergaba un retablo, en verdad una vitrina con las figuras de la Sagrada Familia en bulto redondo y exento, pero fue retirado y trasladado fuera de la capilla hace ya muchísimo tiempo”.






