Dentro de tres años, el ‘telón de acero’ evocado por Goebbels en 1944 y retomado por Churchill en 1946 volverá a caer sobre un continente que habrá dejado de existir

Permítanme hacer una profecía. Dentro de tres años, el telón de acero evocado por Goebbels en 1944 y retomado por Churchill en 1946 volverá a caer sobre Europa, que habrá dejado de existir tras haber dedicado sus fuerzas a advertencias y normas. Siempre ocurre así y, al menos en este campo, la ciencia humana puede basarse en reglas ciertas. ...

En 1812, Talleyrand se preguntaba qué podía empujar a Napoleón hacia Rusia, rompiendo un equilibrio milenario que llevó, en 1814, al zar Alejandro a París junto con los demás vencedores. Desde entonces, Rusia no ha esperado otra cosa que volver a París, o al menos a Berlín, y lo consiguió muy bien en 1945, apoderándose de la mitad de Europa, a diferencia de lo que había ocurrido en 1815, una vez más gracias a las artes de Talleyrand.

Y desde 1917 había entrado en escena el otro imperio, Estados Unidos, que con pocos gastos en soldados se arrogó, gracias a los puntos del presidente Wilson, que invocaban la autodeterminación de las naciones, la desintegración de ese complejo multiétnico y multinacional que era Europa, y además causó injusticias, porque dejó el Tirol del Sur a los italianos como consuelo. Pero no olvidemos que fue sobre la base de la autodeterminación de los pueblos que Hitler justificó la ocupación de los Sudetes en 1938, así como la anexión de Austria.