La porrusalda, las patatas a la importancia o la fritada aragonesa son solo algunas de las recetas que siempre se prepararon con los vegetales e ingredientes sencillos disponibles en las casas

La cocina vegetariana no tiene nada de nuevo: aunque la industria alimentaria ofrezca actualmente cientos de soluciones para veganizar nuestras comidas –desde quesos a calamares, pasando por bacon– llevamos prescindiendo de la carne y el pescado desde hace cientos de años. De hecho, lo de comer proteína animal en casi todas las comidas es algo muy nuevo.

El recetario tradicional es un gran ejemplo de cómo cocinar vegetariano con los ingredientes que ya tenemos en casa. No quiere decir que preparar elaboraciones más complejas, con proteínas vegetales como tofu, tempeh o seitán, o probar recetas que imiten elaboraciones con carne, no sea una buena opción: al fin y al cabo, alguien que elige una dieta vegetariana no lo hace porque no le guste el chorizo o las hamburguesas.

Disponer de estas opciones –sean recetas o algunos elaborados de calidad– hace más variadas las comidas de estas personas y facilita momentos de socialización alrededor de la comida. Para quienes no siguen una dieta vegetariana estricta, ver que su cocina ya permite cocinar platos completos, nutritivos y ricos a partir de verduras, puede ayudar a que poco a poco reduzcan el contenido de carne y pescado de sus menús semanales.