La presión externa o una fractura interna pueden sacar al mandatario sandinista del poder, pero solo una fuerte oposición democrática, sin Estado policial, abrirá la transición
El pasado día 10, Daniel Ortega cumplió 19 años consecutivos en el poder, superando con creces a Anastasio Somoza García, Tacho Viejo, fundador de la dinastía del siglo XX, quien gobernó Nicaragua durante 16 años y, después de su muerte, continuaron en el poder sus hijos Luis y Anastasio. ...
El caudillo del Frente Sandinista es hoy el dictador más longevo de América Latina y el Caribe, una anomalía en este siglo XXI de volatilidad electoral y alternancia en el poder, a la que se agrega otra aún más estrambótica: una dictadura familiar-matrimonial. De acuerdo con la nueva Constitución “Chamuca” que instituyó en 2025 la sucesión dinástica, Daniel Ortega ahora comparte la copresidencia con su esposa, la copresidenta Rosario Murillo.
En su carrera maratónica por el poder, Ortega fue primero coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, durante la revolución sandinista que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle en 1979, y en 1985 fue electo presidente. En 1990, el exguerrillero sandinista entregó el poder, tras su derrota electoral ante mi madre, Violeta Barrios de Chamorro, quien, a su vez, inició la transición democrática.







