Las azulgranas se adelantaron al Real Madrid en la final de la Supercopa con un gol de Esmee Brugts tras un saque de esquina en el regreso al once titular de Patri Guijarro, cuya gran actuación le valió el MVP
El Barcelona celebró en Castellón su título número 30 con la misma euforia que si fuera el primero. Lo hizo alzando su sexta Supercopa de España frente a su máximo rival, el Real Madrid en un partido competido. “Ha sido un partidazo, digno de una final por parte los dos equipos”, aseguró Patri Guijarro, la MVP del encuentro. “El Madrid, cada partido que juega contra el Barça, es mejor”, elogió Pere Romeu a su contrincante. Durante 25 minutos no hubo disparos a puerta, hasta que Vicky López tiró de talento a la portería de Misa Rodríguez, que desvió el balón a córner. Aquel saque de esquina valió un trofeo: Esmee Brugts se elevó en el área y, de cabeza, firmó el primer tanto del encuentro, que Alexia Putellas remató de penalti.
No fue suerte ni casualidad. En los últimos tres partidos, el balón parado se ha convertido en un recurso clave para el conjunto azulgrana. Ya en las semifinales, ante el Athletic Club, una acción desde el córner permitió iniciar la remontada. Y en el encuentro anterior frente al Alhama, el Barça se impuso con dos goles nacidos de jugadas ensayadas.






