El Barcelona completó esta tarde en el estadio El Alcoraz una temporada casi perfecta. Hace solo dos semanas se le escapó en Lisboa la final de la Champions frente al Arsenal, pero el equipo azulgrana levantó hoy en Huesca la Copa de la Reina ante el Atlético para culminar el año con otro triplete tras haber conquistado ya la Supercopa y la Liga. Su dominio en España es tan prodigioso que desde 2020 ha ganado 16 de los 18 trofeos nacionales que se han disputado. La hegemonía es inédita en un país donde gobiernan con puño de hierro y donde su sola presencia en una final intimida y muchas veces invita a pensar cómo de espectacular será la goleada. La victoria de este sábado no fue tan rimbombante como el 8-0 que le endosó el curso pasado a la Real Sociedad, pero los dos goles de Claudia Pina fueron más que suficientes para tumbar a las rojiblancas, que tan solo probaron a Cata Coll una vez en todo el partido.

Como en la final de la Champions, Pere Romeu eligió en el once a Pina en el extremo izquierdo en lugar de a Salma Paralluelo. También dio la titularidad a Ingrid Engen, que en su último encuentro como azulgrana formó pareja junto a Irene Paredes en el centro de la zaga. El equipo catalán mantuvo el control del partido y la posesión desde el inicio hasta el final ante un rival que salió con un 5-3-2 para tratar de cerrar los pasillos interiores por los que acostumbra a hacer mucho daño el fútbol asociativo del Barça. El guion fue el esperado tras los precedentes de este año (0-3, 3–0 y 6-0) y la propuesta de las culés, las que más balón amasan en toda Europa.