Google tiene un departamento llamado Consumo y Salud Mental. Su directora explica las misiones que el gigante tecnológico le encomendó cuando la nombró

La doctora Megan Jones Bell recibe en una de las varias sedes que Google tiene en el centro de Londres. La conversación tiene lugar en una sala de trabajo luminosa y pulcra, pero fría. Un responsable de comunicación de la firma presencia el diálogo, para evitar cualquier terreno pantanoso. No será necesario. Jones Bell es muy consciente de que la relación entre las empresas tecnológicas y la salud mental es materia delicada, y evitará en todo momento entrar en polémicas.

Es una especialista en psiquiatría y ciencias del comportamiento, que trabajó durante años en la Universidad de Stanford, antes de lanzar una de las primeras start-ups centradas en la salud mental, Lantern. Posteriormente se puso al frente de Headspace, que pasó de ser una aplicación centrada en la meditación y el mindfulness a una plataforma global que produjo decenas de estudios sobre la salud mental.

En la actualidad, esta científica de ojos claros y mirada inteligente, cuidadosa de sus palabras y sus silencios, es directora del Departamento de Consumo y Salud Mental de Google.