La escudería francesa, que pasa a ser cliente del motor Mercedes en pleno cambio de reglamento, confía en dar un salto tras cerrar 2025 en la última plaza del Mundial

En mitad de un anfiteatro flotante, atracado en el puerto de Barcelona y con el mar Mediterráneo como telón de fondo, una lona negra dibujaba la silueta de un monoplaza, todavía oculto. Bajo ella aguardaba un coche nuevo, pero también una nueva esperanza cargada de incertidumbre, con el reto de enderezar un proyecto que viene de tocar fondo. Alpine eligió el crucero MSC World Europa para presentar el A526, el monoplaza con el que afronta la temporada 2026 tras cerrar el último Mundial de Constructores de la Fórmula 1 en la última posición. En el singular escenario, con Pierre Gasly y Franco Colapinto, sus pilotos titulares, presentes sobre el escenario descubriendo el coche bajo la manta, un mensaje se repitió: “Ya no hay excusas”. La frase, pronunciada por Flavio Briatore, asesor ejecutivo del equipo, marcó el tono de la presentación. “El juego sigue siendo el mismo: ir muy rápido”, remató el empresario italiano, que volvió a la F1 en 2024 tras 15 años fuera por su expulsión de la categoría reina por el crashgate.

Sus palabras sirvieron como hilo conductor de un acto marcado por el nuevo reglamento técnico, uno de los más profundos que se ha vivido en el Gran Circo. Coches más pequeños y ligeros, aerodinámica activa reglada, mayor protagonismo eléctrico en las unidades de potencia y el uso de combustibles sostenibles. “Tenemos el mismo presupuesto que los demás. Hemos tenido los mismos recursos y más tiempo que el resto para desarrollar este coche. Por eso no hay excusa”, subrayó David Sánchez, director técnico ejecutivo de Alpine. “Para todos, el objetivo es ser campeón. Pero ahora es muy difícil saber dónde estaremos. Estoy seguro de que seremos competitivos”, insistió Briatore.