Puente admite la “innegable posibilidad” de que el defecto estuviera en la vía y que las vibraciones “no son normales”, pero insiste en que todos los factores están abiertos, salvo el fallo humano

El ministro de Transportes, Óscar Puente, admitió este miércoles la “posibilidad innegable” de que la causa del siniestro ferroviario que se ha cobrado 43 vidas en Adamuz (Córdoba) esté en un defecto de la vía por los “mordiscos” [marcas] detectados en los sistemas de rodadura del Iryo accidentado, así como en otros trenes que circularon con anterioridad por ese mismo tramo. Sin embargo, insistió en que, salvo el fallo humano, no hay ninguna hipótesis descartada. Puente reiteró de distintas maneras a lo largo de su comparecencia que se trata de un accidente sumamente complejo, nunca vivido antes, y trató de desvincularlo tanto del aumento de viajes con la liberalización del sector como de una falta de inversión o de mantenimiento.

¿Qué importancia tienen las vibraciones de las que se alertó con anterioridad?

No obstante, admitió que las vibraciones detectadas con anteriorirdad —de las que habían alertado un sindicato de maquinistas tanto en esa vía como en otras— y que algunos viajeros grabaron en vídeo no son ni “normales” ni “admisibles”. Expertos y maquinistas consultados por este periódico las tachan de “absolutamente anormales” e indican que debieron obligar a un análisis más exhaustivo de la vía, sin atreverse, por el momento, al igual que el ministro y a falta de más datos, a vincularlas directamente al siniestro. En todo caso, Puente descartó hacer una auditoría general: “Consideramos que nuestra red está revisada en profundidad con arreglo a la normativa europea”.