El ministro dice carecer aún de certezas concluyentes sobre las causas del siniestro antes de una próxima comparecencia en el Congreso, pero anticipa que el sistema ferroviario es seguro y está revisado en profundidad
“Estamos ante un problema seguramente más complejo de lo que podemos imaginar”, ha afirmado esta tarde en rueda de prensa el ministro de Transportes, Óscar Puente, refiriéndose al grave accidente ferroviario del pasado domingo en Adamuz (Córdoba). Anticipando ante numerosos medios que no especularía con sus respuestas, sí ha asegurado que “no ha habido falta de inversión, un problema de obsolescencia o falta de mantenimiento”. ...
Durante su larga comparecencia, Puente ha señalado que el punto fatídico de la línea Madrid-Sevilla en que se produjo el descarrilamiento del tren de Iryo, y el choque segundos después con el Alvia que circulaba en sentido contrario, no puede establecerse aún de forma exacta. Se sospecha de un primer corte en la vía en el kilómetro 318,7. Pero desde esta falta de concreción, todo lo demás sigue quedando envuelto por interrogantes.
Sobre los detalles que trascienden de las pesquisas que llevan a cabo técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el ministro ha reconocido que el hallazgo de “mordiscos” en los sistemas de rodadura del Iryo accidentado pueden ser “una posibilidad innegable” de defectos en la vía, “pero no debo aventurarme”. A su lado se han sentado directivos de departamentos técnicos del gestor de la infraestructura Adif y la operadora Renfe. Por si hubiera dudas, el representante del Gobierno ha afirmado no tener una preferencia por ninguna hipótesis: “Sea lo que sea, debemos garantizar la verdad a las víctimas y aprender”.







