El ministro confiesa que con el accidente de Gelida seguido al de Adamuz se le “vino el mundo encima”

Óscar Puente prolongó este martes su maratón de explicaciones sobre la crisis ferroviaria en el escenario que todavía le faltaba, el Congreso, donde aseguró que no rehúye su responsabilidad política, pero que eso no equivale a renunciar al cargo. “Asumir la responsabilidad política es lo que estoy haciendo: ofrecer explicaciones, dar la cara, gestionar… Dimitir es otra cosa”. La exigencia de que el ministro de Transportes abandone el puesto se la reiteraron en términos muy duros PP y Vox y, con menor estridencia, también Junts. Puente insiste en que no se siente responsable ni del accidente de Adamuz ni del caos de Rodalies. Y derivó culpas hacia los gobiernos del PP, que “abandonó la inversión ferroviaria por completo”.

Tras enfrentarse a siete horas de debate la pasada semana en el Senado, el ministro dedicó más de cinco este martes ante la Comisión de Transportes del Congreso para dar cuenta de lo que la oposición califica de “colapso del sistema ferroviario”. Puente no ofreció novedades sobre la investigación del accidente de Adamuz y dedicó más tiempo a explicar lo que él mismo reconoció como el “caos” de Rodalies, por el que pidió expresamente disculpas a los catalanes.