Los patrioteros de guardia arriman la desgracia a su sardina con una colección de bulos y conspiraciones

Hay depredadores, carroñeros, y animales que combinan ambas tareas, como las hienas, que cazan en grupo, pero no les hacen ascos a los cadáveres que ha dejado otro. Su característico aullido, similar a una risa de bruja malvada, ha contribuido a su mala fama. Ríen, según los expertos, cuando se sienten amenazadas, por ejemplo, si temen que les arrebaten su alimento....

Las causas del terrible accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) se sabrán y eso quiere decir que aún no se saben con certeza. Se sabrán porque un país moderno no se puede permitir que sus ciudadanos mueran en un trayecto de tren y porque los medios de comunicación serios presionarán e investigarán para conocer los motivos: ya lo han hecho en el pasado con otras catástrofes y esa es la única forma de evitar que una tragedia vuelva a repetirse. Pero como ya es costumbre, los patrioteros de guardia han desplegado una colección de bulos, conspiraciones y contradicciones, arrimando la desgracia a su sardina. Por ejemplo, vinculando el siniestro a sus mantras, filias y fobias de siempre.

Según Vox y parte de sus acólitos, el accidente obedece a que el dinero recaudado con los impuestos de todos los españoles se regala a países como Marruecos o Uzbekistán para que -ellos sí- mejoren sus estructuras ferroviarias. Incluían sus tuits un recorte deliberado de la nota oficial que informaba de un acuerdo del Consejo de Ministros para conceder a ambos países 247 millones “para mejoras en sus trenes y tranvías”. La tijera, arma de manipulación masiva en tiempos donde la demagogia y la desinformación se sirve en mensajes simplistas de 140 caracteres, sirvió para omitir, en este caso, que se trataba de un “crédito” con cargo al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM) y supeditado a que empresas españolas resultaran “adjudicatarias en la licitación”. Sin embargo, en su primera rueda de prensa tras la tragedia, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, declaró: “Antes de financiar infraestructuras en el extranjero, hay que garantizar que ningún español ponga su vida en peligro”.