Las destrozadas ramas de los cerezos evidencian que unos osos se dieron un fest�n la noche anterior. La Patrulla Oso Pardo pone a punto una trampa tipo culvert. Es un cilindro de acero lo bastante grande para que el animal entre sin hacerse da�o. El cebo es un cuadro de madera con restos de miel, como si buscaran atraer a Winnie The Pooh. Estamos en Tejedo del Sil (Le�n) y el objetivo de esta noche es capturar alg�n ejemplar para revisarlo, marcarlo y liberarlo. �El a�o pasado por aqu� se pelearon dos y hab�a sangre por todos lados�, cuenta Daniel Pinto Parada, coordinador de la patrulla, mientras se�ala el suelo. �l y su equipo acumulan m�s an�cdotas sobre osos que todos los dibujos animados en los que son protagonistas. Las historias de conflictos con los humanos —y sus huertos, ganados y colmenas— son cada vez m�s frecuentes entre los municipios cercanos a la monta�a leonesa. La Patrulla Oso Pardo, de la Fundaci�n Patrimonio Natural de Castilla y Le�n, tiene la misi�n de favorecer la conservaci�n del mam�fero y de fomentar la convivencia entre la especie y las personas. Pero cada a�o es m�s dif�cil. De estar al borde de desaparecer con 90 osos en toda la Cordillera Cant�brica a finales del siglo pasado, ahora han pasado a ser alrededor de 370, seg�n el �ltimo censo gen�tico realizado por la fundaci�n. Se prev� que sigan multiplic�ndose. Desde hace 10 a�os, han convertido los pueblos en una despensa demasiado tentadora. Es un hecho que ya disgusta a sus habitantes y est� poniendo en riesgo la coexistencia. �Lo conflictos con el oso van a ir a m�s�, anticipa Pinto. El equipo de la Patrulla Oso Pardo en las monta�as del Alto Sil. De izqda. a dcha.: Pedro Garc�a, Ignacio Carro, �scar �lvarez, Lorenzo Gonz�lez y el coordinador Daniel Pinto.Paulino OribeAraba PressLa Patrulla Oso est� integrada por 10 personas. Adem�s del coordinador, hay dos que trabajan en la zona de Ria�o (Le�n), dos en la monta�a palentina y cuatro en el �rea del Alto Sil, que abarca principalmente la comarca de Laciana. Ellos tambi�n se encargan de proteger y vigilar a los �rsidos. Como aut�nticos exploradores, van detr�s de sus huellas, excrementos y pelos. Recogen muestras para an�lisis gen�ticos y para nutrir su base de datos. Se valen de c�maras de fototrampeo, de avisos vecinales y de los marcajes hechos al atraparlos. En las monta�as del Alto Sil, los �ngeles guardianes de los osos son Ignacio Carro Herrera, Pedro Garc�a Gonz�lez, Oscar �lvarez Fern�ndez y Lorenzo Gonz�lez Amigo. Se valen de c�maras de fototrampeo, de avisos vecinales y de los marcajes hechos al atraparlos. Ahora vamos a Villar de Santiago (Villablino, Le�n), uno de los pueblos favoritos de los osos. Por aqu� ya han cogido a cinco. Los �ltimos dos que han visto se comen el pienso destinado a los terneros. Hay que evitar que sigan rob�ndoles el sustento y que las cr�as se conviertan en otro alimento. As� que activamos otra trampa con el mismo cebo en el fondo del cilindro, pero con un poco de pienso en la entrada. Men� personalizado. �Ayer se meti� uno, pero hab�a niebla y, al no ver bien, no pude cerrar la trampa�, relata Pinto. Para accionar esa trampa hay que tener paciencia de pescador. Los sheriffs advierten que es dif�cil que caigan a la primera, y que quiz�s esa noche con Cr�nica no sea la ocasi�n. No la fue. As� que ellos detallan paso por paso qu� se hace cuando caen.precauci�n con la especie protegida Frente a cada trampa hay una c�mara. Cada vez que se detecta un movimiento animal, le llega una notificaci�n a Pinto, que, como coordinador, ya sabe que no puede dormir a pierna suelta. �l debe comprobar, primero, que el animal que entra es un oso; segundo, que no es un oso que ya est� marcado con un collar; tercero, que est� completamente al fondo del cilindro; cuarto, que no sea una osa con sus cr�as. Todo esto para no herir al mam�fero. Si ellos, o cualquiera, mataran a esta especie protegida, tendr�an que pagar una multa de hasta 600.000 euros.En la Cordillera Cant�brica se estima que hay alrededor de 370 ejemplares de oso pardo.Paulino OribeAraba PressPara evitar desgracias, la trampa incorpora una c�lula fotoel�ctrica que s�lo permite cerrar la puerta cuando el oso est� completamente dentro. �As� nos aseguramos de que no le haga da�o�, explica Pinto, que acciona el mecanismo desde su m�vil. Una vez capturado, la patrulla entra en acci�n. En pocos minutos, un veterinario, un agente forestal y los patrulleros se re�nen junto al cilindro.El animal es sedado, pesado y sometido a una revisi�n completa: se toman muestras de sangre, pelo y otros tejidos para evaluar su estado de salud y se le coloca un collar GPS —adem�s de un crotal identificativo— para facilitar su seguimiento. Cuando recupera por completo la movilidad, la puerta vuelve a abrirse y el oso regresa al monte. Todo el operativo dura entre tres y cuatro horas. Y voil�, ya tienen otro ejemplar identificado y en vigilancia. �As� sabemos cu�l es el oso que est� generando problemas y trabajamos fuerte para disuadirle�, subraya el coordinador. La Patrulla Oso pone a punto una trampa tipo 'culvert' para atrapar a un oso pardo "que est� dando problemas" y colocarle un collar con GPS.Paulino OribeAraba PressEsas son las actuaciones menos visibles para los leoneses. Sin embargo, la Patrulla Oso Pardo permanece disponible las 24 horas del d�a a trav�s de una l�nea telef�nica exclusiva —adem�s de los avisos derivados desde el 112— para atender incidencias relacionadas con la presencia de osos en zonas urbanas. Ellos cogen sus radios, escopetas de balines de goma y dispositivos de rastreo y se desplazan al lugar para disuadir al animal sin causarle da�o. �Les hacemos mil perrer�as para que no vengan�, resume Pinto. En verano atienden una media de entre tres y cuatro avisos semanales. En ocasiones, ni siquiera esperan a que suene el tel�fono. �En muchos pueblos ni se enteran de que hay un oso porque lo tenemos localizado y lo espantamos antes de que lo vean los vecinos�. Pese a que son ahuyentados, a varios osos les merece la pena volver para seguir disfrutando de un buen manjar. �Pedro ha disparado tres veces al mismo este a�o y s�lo a la tercera ha dejado de aparecer�, relatan. Lechuguina, una osa bautizada as� por su debilidad por las lechugas, es otra de las recurrentes. Lleva entre 10 y 12 a�os merodeando entre Villablino y Tejedo del Sil, incluso alguna vez se le ha visto dormitar cerca de una iglesia.ANIMALES "listos" y oportunistasEl oso pardo cant�brico es un signo de calidad del h�bitat y del territorio. El adulto puede alcanzar los dos metros de longitud en dos patas, pesar entre 150 y 250 kilos y vivir hasta 30 a�os. Tienen un olfato y un o�do excepcionales, pero su vista est� mucho menos desarrollada. De h�bitos principalmente nocturnos, es un animal omn�voro y oportunista que adapta su dieta a la �poca del a�o: en primavera busca prote�nas en hormigueros, colmenas o carro�as; en verano se alimenta sobre todo de frutas como cerezas, manzanas, peras o ciruela. Algunos ejemplares llegan a especializarse en recursos concretos, desde ovejas hasta cultivos o basura. Se caracterizan por ser �muy, muy listos� y tener buena memoria. Esa capacidad de aprendizaje explica que ciertos ejemplares regresen una y otra vez a los pueblos cuando encuentran alimento f�cil. Los expertos tambi�n han observado que algunas osas con cr�as utilizan los n�cleos urbanos como refugio frente a los machos, que pueden matar a las cr�as para provocar un nuevo celo. Una de las formas de prevenir la presencia del oso en los pueblos es con cubrecontenedores que impiden que se alimenten de la basura.Paulino OribeAraba PressLa Patrulla Oso clasifica a los ejemplares en tres categor�as seg�n su comportamiento. Los osos con problemas, que necesitan ayuda por estar heridos, enfermos, atrapados o separados de sus cr�as; los habituados, que son los que se acercan de forma recurrente a los pueblos en busca de alimento y que han perdido el miedo a los seres humanos y, tercero, los problem�ticos, que, por su comportamiento agresivo o peligroso, pueden generar situaciones de conflicto.De abril a octubre, el trabajo de estos sheriffs oseros se concentra fren�ticamente en prevenir y resolver altercados con los �rsidos habituados o problem�ticos. �En todos los pueblos, que son unos 50 km, hay presencia de osos... Durante el verano, nos dedicamos en un 80 o 90% a reducir conflictos. Nuestra pol�tica es de conservaci�n, pero tenemos claro que, habiendo conflicto, no va a haber conservaci�n�, explica el coordinador. �Llevamos 18 a�os viendo la evoluci�n del oso. Si hace 10 a�os nos dicen que �bamos a estar todas las noches por los pueblos disparando a los osos, no lo creer�amos. Yo creo que como sociedad no vamos a estar preparados para afrontar la recuperaci�n de la especie�, contin�a Pinto. �En pocos a�os, si no hacemos bien nuestro trabajo, la gente va a cambiar su visi�n sobre el oso y lo ver� como algo malo�. Daniel Pinto, coordinador de la Patrulla Oso, en un avistamiento del �rsido.Paulino OribeAraba PressOtra de las tareas de los patrulleros, que pasa a un segundo plano en verano, es la de monitorizar a los animales gracias a una red de fototrampeo. En cuadr�culas de 4 km a lo largo de la Cordillera Cant�brica, se sit�an 250 c�maras t�rmicas. Esos equipos les permiten obtener informaci�n valiosa, como el comportamiento de las osas con sus cr�as y cu�les son las zonas de paso habituales de estos animales. Adem�s, cuentan con 30 c�maras �para emergencias�. �Si hay da�o en una cuadra o una calle del pueblo por donde se le ha visto, le ponemos una c�mara para saber por d�nde va y entrar de forma inmediata�, detalla Pinto. Aunque los ataques al ganado y a las colmenas acaparan gran parte de la atenci�n medi�tica, la Patrulla Oso considera que estos da�os son m�nimos y que este no es el principal desaf�o. Sostienen que una parte de los da�os inicialmente achacados al mam�fero no lo son. Cuando hay dudas, una necropsia determina la causa de la muerte y estiman que cerca del 80 % de las reses certificadas inicialmente como ataques de oso hab�an fallecido antes por otras causas. Aun as�, alertan de que el gran riesgo est� en que un oso de 200 kilos se pasee por un casco urbano y pueda herir a una persona, incluso sin intenci�n de hacerlo, s�lo queriendo huir al ser descubierto. Pamela Cotarelo, productora de la miel 'El Troitin', es un ejemplo de que la convivencia con el oso pardo es posible.Paulino OribeAraba PressLa prevenci�n es, seg�n la Patrulla Oso Pardo, la herramienta m�s eficaz para reducir los conflictos. Proteger colmenas y explotaciones con pastores el�ctricos evita los da�os y, sobre todo, impide que los osos se acostumbren a encontrar alimento f�cil cerca de las personas. Con ese objetivo, la Fundaci�n Patrimonio Natural de Castilla y Le�n tambi�n ha instalado cubrecontenedores en varios municipios del Alto Sil para impedir que accedan a la basura, adem�s de se�alizaci�n en carreteras y espacios naturales y campa�as de informaci�n sobre c�mo actuar en zonas oseras y favorecer una convivencia segura. La apicultora Pamela Cotarelo, productora de la miel El Troitin, es un ejemplo de que la convivencia con el oso pardo es posible. La acompa�amos hasta su apiario en Babia para comprobarlo. Desde 2020 protege todas sus colmenas con un doble vallado electrificado, alimentado por placas solares y bater�as, adem�s de c�maras de vigilancia para comprobar cualquier incidencia. En seis a�os no ha sufrido ning�n ataque, pese a que sabe que los osos frecuentan la zona. �El oso tiene tanto derecho a estar aqu� como yo�, afirma, convencida de que la prevenci�n es la clave. A su juicio, los ataques suelen concentrarse en explotaciones donde las medidas de protecci�n son insuficientes, ya que, una vez que el animal aprende que no puede acceder a las colmenas, deja de intentarlo. Luisma Fern�ndez, presidente de la Asociaci�n de Ganaderos de Caboalles de Abajo y criador de mastines, considera que el oso "se est� convirtiendo en un problema serio".Paulino OribeAraba PressLuisma Fern�ndez, presidente de la Asociaci�n de Ganaderos de Caboalles de Abajo y criador de mastines, est� del lado de quienes piensan que la convivencia con el oso se ha vuelto imposible. A su juicio, existe una �superpoblaci�n� que est� rompiendo el equilibrio entre la fauna salvaje y la actividad ganadera. �Se est� convirtiendo en un problema serio�, valora. Reclama un mayor control de la especie y la retirada de los osos que se habit�an a entrar en los n�cleos urbanos. Tambi�n critica que las indemnizaciones por los da�os son �nefastas�, �insuficientes� y �lentas�. La noche vuelve a caer sobre Tejedo del Sil. Hoy son dos las trampas abiertas. Daniel Pinto permanece atento a su m�vil, pendiente de una notificaci�n que quiz� llegue de madrugada. Tal vez sea un oso acerc�ndose al cebo. O quiz� un vecino avisando de que otro ejemplar ha entrado en el pueblo. Entonces la patrulla volver� a salir, como hace casi todas las noches de verano, para intentar que el animal d� media vuelta y regrese al monte. Hace 30 a�os la prioridad era salvar al oso de la desaparici�n. Hoy, el desaf�o consiste en que esa recuperaci�n no termine en enfrentamientos.