Un avión supersónico Concorde de Air France sobrevuela la ciudad de Río de Janeiro, con el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar de fondo. EFE/Air France
Edgar Sapiña Manchado |
Le Bourget (Francia) (EFE).- Este miércoles, 21 de enero, se cumplen 50 años del primer vuelo comercial del Concorde, el avión supersónico que volaba más rápido que la velocidad de rotación de la Tierra, una proeza técnica que acabó en 2003, tras un accidente tres años antes con 113 muertos y unos costes inasumibles para un mundo que caminaba hacia la sostenibilidad.
Este avión, con capacidad para 100 pasajeros, superaba la velocidad del sonido porque volaba a Mach 2.04, es decir, a 2.180 kilómetros por hora. Los de largo radio actuales no superan los 1.000.
Con el Concorde, un pasajero podía salir de París a las 10:30 y llegar a Nueva York a las 8:15 hora local, ganando tiempo al reloj. El trayecto transatlántico más veloz se hizo el 7 de febrero de 1996, yendo de Londres a Nueva York en apenas 2 horas, 52 minutos y 59 segundos. Cincuenta años más tarde se tardan 7 horas.









