Río de Janeiro acoge el espectáculo inicial de acrobacias del Ejército del Aire para conmemorar la hazaña de volar en 1926 de Palos de la Frontera a Brasil, Uruguay y Argentina
Un dibujo con los retratos de los cuatro aviadores españoles junto al hidroavión y las carabelas de Colón convocaba a los cariocas, con llamativa precisión, un día de principios de 1926: “El Plus Ultra debe llegar a Río entre las cinco y las seis de la tarde. Crece por todas partes el interés por el audaz raid”. Cuando la aeronave asomó sobre la bahía de Guanabara el 4 de febrero con uno de los motores averiado, eran tantos los barcos reunidos para presenciar el espectáculo que el Plus Ultra tuvo enormes dificultades para amerizar, según el relato recopilado por el historiador Rostand Medeiros. Ya en tierra, una multitud aguardaba excitada.
Según publicó Folha de Manhã, la Cámara Española de Comercio había pedido a sus socios que facilitaran a los compatriotas y sus descendientes acudir al recibimiento. A las mujeres, las animaron a colocarse flores en el cabello, “de preferencia claveles”. Miles de cariocas, con banderas y banda de música, recibieron en Río de Janeiro, entonces la capital de Brasil, a los protagonistas de la mayor gesta de la aeronáutica española. Nunca antes una aeronave había completado la travesía transatlántica.






