La aeronave, un proyecto de Embraer con la sueca Saab, “consolida el poder disuasorio” de Brasil, según el ministro de Defensa

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha presentado este miércoles el F-39E Gripen, el primer caza supersónico fabricado en Brasil, en una ceremonia con música de acción pero sin pronunciar un discurso ni una sola referencia de los oradores a la convulsa situación mundial. Todos han ensalzado el potencial industrial y exportador del proyecto. Como manda la tradición, el mandatario y otras autoridades han rociado con espumoso la aeronave, fabricada por la empresa aeronáutica brasileña Embraer con tecnología y en colaboración con la sueca Saab en Gavião Peixoto, a unos 300 kilómetros de São Paulo.

Fabricar en suelo patrio esta aeronave, que puede llevar hasta diez misiles y alcanzar los 2.400 kilómetros por hora, supone un hito para la industria de defensa brasileña y, en palabras del ministro de Defensa, José Mucio, “consolida nuestro poder disuasorio para garantizar la soberanía y la seguridad regional”. Tanto Saab como Brasil confían en que la nueva linea de producción de aviones de combate sea aprovechada con otros encargos.

El F-39E Gripen, fabricado con el mimo de los artesanos y el secretismo de los asuntos de seguridad nacional, es el primero de los 15 que Brasil tiene previsto producir. Y es el resultado de ensamblar 22.500 piezas, unidas por 350 metros de tubos y 45 kilómetros de cables que constituyen el sistema nervioso de la aeronave. Para Brasil significa mucho más que la incorporación de un nuevo caza que patrulla sus cielos sobre su territorio, incluida buena parte de la Amazonia. Uno de los desafíos ha sido testar la aeronave en un clima tropical, con condiciones radicalmente distintas de las de su país de origen.