El mandatario y los jefes de los poderes Judicial y Legislativo firman un pacto nacional contra la violencia de género, que mata a cuatro brasileñas al día

El veterano Luiz Inácio Lula da Silva admite, tras una trayectoria vital de película, varias vueltas al mundo y en su tercer mandato como presidente de Brasil, que es consciente de la gravedad de la violencia machista gracias a la insistencia de su esposa, la socióloga Janja da Silva. “Si no fuera por ella, que me alerta todo el santo día de que esto no es normal, estaría contento con soltar una nota en el Día de la Mujer”, confesó Lula al presentar, este miércoles en Brasilia, el Pacto Nacional contra el Feminicidio. Un acuerdo entre el poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial que promete elevar a prioridad política la lucha contra la violencia de género, aunque en el anuncio nadie mencionó presupuesto o dineros. Dos cifras espeluznantes resumen el calibre del desafío: cuatro brasileñas son asesinadas al día, otras diez sobreviven.

Aunque Brasil tiene todo un arsenal legal —los jueces dictan 70 medidas de protección por hora— y la concienciación avanza, las agresiones aumentan cada año. Los feminicidas asesinaron a 1.530 brasileñas en 2025, más que nunca desde que se contabiliza el asesinato de mujeres por ser mujeres.