El mandatario brasileño recalca, siete días después del operativo, que la orden del juez era detener a los sospechosos
Siete días después de la matanza policial más letal de Brasil el presidente de la República se ha referido públicamente a lo ocurrido en el operativo contra el crimen organizado y, en concreto, contra el Comando Vermelho. Luiz Inácio Lula da Silva ha calificado el operativo de “matanza” y ha reclamado que sea investigado. “La decisión del juez eran unas órdenes de arresto, la orden no era una matanza y hubo una matanza, hay que averiguar en qué circunstancias ocurrió”, ha declarado el presidente a varias agencias internacionales en Belém, donde a partir del jueves reunirá a líderes mundiales para debatir sobre el combate al cambio climático, en lo que supone la antesala de la cumbre del clima de la ONU.
“El hecho concreto es que, desde el punto de vista del número de muertos, la gente puede considerar la operación un éxito, pero desde el punto de vista de la actuación del Estado, creo que fue desastrosa”, ha añadido Lula, contraponiendo su postura a la del gobernador de Río, Cláudio Castro, que presumió de éxito horas después de que los familiares rescataran unos 70 cadáveres de un bosque cercano. Según Castro, solo la muerte de cuatro agentes en los enfrentamientos armados empañó el éxito.











