Volver al país de origen es un proceso que requiere continuidad, coordinación y políticas que acompañen a las personas

América Latina ha demostrado que puede aportar respuestas concretas a la gestión de la migración. En la última década, decenas de países han gestionado la llegada y permanencia de millones de extranjeros que dejaron su patria —por voluntad propia o forzados— en busca de un nuevo horizonte. Ahora, Centroamérica ofrece nuevas lecciones para enfrentar un reto específico dentro del fenómeno migratorio: el retorno.

En los últimos cinco años, más de 600.000 personas regresaron al norte de Centroamérica, pero las dinámicas recientes muestran un cambio en el perfil de los retornados. Ahora regresan cada vez más personas que llevan tiempo viviendo en el país de destino, con mayor arraigo allí y menos en el país del que habían emigrado. En Honduras, por ejemplo, durante casi una década (2016-2025) el promedio de retornados con hijos fuera del país fue de 8,03%, pero entre diciembre de 2024 y marzo de 2025 esa proporción se disparó al 29,74%, según una encuesta del Sistema Integral de Atención al Migrante Retornado de Honduras (Siamir), una plataforma única en la región que a lo largo de una década ha recopilado datos de más de 345.000 adultos y se ha convertido en un modelo de gestión pública de la información sobre el retorno.